Alguien feliz

¿Es fácil hacer feliz a alguien? ¿Cuántos astros se tienen que alinear para que las cosas salgan como queremos? Muchas veces por más que nos esforcemos, nos pongamos ante la situación y pensemos y pensemos hasta tener los codos rascados de pensar y la lengua seca del esfuerzo como Manolito (de Mafalda) delante de las cuentas de su tienda, no sirve de nada. Y otras veces, sin quererlo, hacemos que alguien, en algún lugar, esté dando saltos de alegría. Y a mí esos momentos me encantan. Momentos en los que el destino es el que manda. Nosotros vamos a la deriva como nuestro cuello en una atracción de feria, sólo nos tenemos que dejarnos llevar.

El otro día en una terracita de Valencia tres personas queríamos refrescarnos y pedimos esto:

Me encantó hacer que algiuen es ese mismo momento fuera muy feliz, aunque fuera el dueño de Coca Cola…