Siempre me ha atraído la luna y lo mucho que nos afecta en nuestra vida cotidiana, aunque no muchos lo creen. Me encantan los días que son luna llena. La miro y parece que hasta puedo respirar más aire. Si eso va acompañado de una buena regada en la terraza con mojadita de pies incluída…¡para qué te cuento!
Así que miro para arriba a menudo para saber cuándo debo cortarme el pelo, hacerme la manicura o hablar con mi padre, al que la luna le afecta más que a cualquier ser humano, cual buen indio apache de Cuenca.
Total, que me gusta mirar al cielo pero para admirarlo, no para esquivar objetos.
Así que miro para arriba a menudo para saber cuándo debo cortarme el pelo, hacerme la manicura o hablar con mi padre, al que la luna le afecta más que a cualquier ser humano, cual buen indio apache de Cuenca.
Total, que me gusta mirar al cielo pero para admirarlo, no para esquivar objetos.
A partir del otoño de 2011 vamos a tener que mirar al cielo por si nos cae alguna colilla, un kleenex o nos salpica agua del limpiaparabrisas. Del limpiaparabrisas, sí. Porque ya están comercializando el primer coche volador.
Vamos a tener tortícolis de mirar los pasos de cebra normales y de mirar enseguida para arriba por si alguien baja para aparcar y, sin querer, nos hace la raya contínua en la cabeza…
Vamos a tener tortícolis de mirar los pasos de cebra normales y de mirar enseguida para arriba por si alguien baja para aparcar y, sin querer, nos hace la raya contínua en la cabeza…
¡Y a mí el flequillo no me lo toca nadie!

