Triste, muy triste

Como el mítico Dúo Sacapuntas: «¿Y cómo está la plazaaaa?» pero yo preguntaría: ¿Y cómo está la teleeee? Triste, muy triste». ya os lo digo yo.
Ya estamos acostumbrados a que en verano baje el nivel de la programación. Como la crisis ha hecho que la mayoría de los españoles no nos podamos ir de vacaciones, están alargando los programas de, digamos, el curso escolar. En otros años, por estas fechas, ya estábamos sufriendo reposiciones horrorosas o programas en los que el centro de atención era una piscina rodeada de plástico con concursantes con trajes de piel de foca que no hacía justicia a nadie y cascos chichoneros a los que le faltaba la etiqueta colgando. Tranquilos, que esto llegará, pero tal vez en agosto.
Ya es duro tener que rellenar horas y horas de tele o de radio: «Hola, tiene cuatro horas de programa». «Ah, vale. ¿Y qué noticias tenemos?» «De momento, que una lagartija ha salido por el wáter de Norma Duval«. Ale, y a rellenar. Comprendo la dificultad. Vale.
¿Pero es necesario para rellenar humillar a una persona alcohólica? En estos días he podido ver como Antena 3 le rodaba un videoclip a una vecina de la afamada Belén Esteban. Esta persona, alcohólica reconocida, se ha volcado con sus dotes artísticas, pero si no hay, pues no hay. Pero esta cadena le ha maquillado, le ha vestido, le habrá dicho lo bien que lo hace y lo graciosa que está y la mujer se ha entregado. ¿Para lanzarla a la fama? No. Para rellenar horas de un programa sin audiencia riéndose de ella. Y ella sin darse cuenta, por supuesto. Seguro que hasta su madre lo estaba grabando y todo.
Cierto es que la televisión está para entretener, pero con un poco más de inteligencia ¿no?
Lo que yo digo, triste, muy triste.