Abrazograma

El futuro de una persona depende mucho de su infancia. Según las experiencias que hayamos tenido, si son satisfactorias, traumáticas, etc… En mi caso creo que es una gran suerte haberme librado del manicomio… por los pelos… Todavía recuerdo cuando estaba en 8º de EGB en mi tercer colegio (fueron cuatro a lo largo de mi vida escolar). Si recordáis esa época sabréis que es durante la plena adolescencia: miedos, inseguridades, seguridad en cosas que ni de lejos, grandes compañeros de clase, enemigos en algunos pupitres… Y en plena clase de música con menos de 20 alumnos suena el interfono: ¡Meeec! «Por favor, que acuda al despacho del director Clara Montesinos». «¡Madre mía! Pero si acabo de llegar al colegio. ¡No me ha dado tiempo a nada! Y encima en el día de mi cumpleaños. ¿Por qué los directores de colegio tienen el don de la oportunidad?» La voz del interfono continuaba hablando: «Por cierto, que venga acompañada de algunos compañeros.» Me levanté, no sin dudarlo un minuto, pero no había más remedio. Y se vinieron conmigo los que menos ganas tenían de dar clase. El camino al despacho del director fue muy rápido. Nadie quería entrar primero, logicamente. Así que me tocó a mi abrir una puerta que chirriaba. Siempre he menosprecidado a los directores de colegio (siendo alumna) pero lo que vi no me lo esperaba por muy mal que pensara de ellos: un payaso. Sí, sí, un payaso con su nariz roja y unos globos en la mano. Era un Abrazograma que mis padres me enviaban por mi cumpleaños. Sólo pude coger la tarjeta, esbozar una sonrisilla de medio lado y huir a la clase. Todos salimos corriendo y como era algo tan increíble, a la vuelta a las aulas, nadie se lo creyó y la humillación no fue tal. No sé como, algunos planetas se debieron conjurar para que este hecho pasara desapercibido en el colegio… ¿Es o no para acabar en el manicomio?