Esta semana está siendo un no parar de estrenos. Un amigo ha sido recibido en Valencia con los brazos abiertos: ayer vio su primera mascletá y casi en primera línea (no nos queríamos arriesgar demasiado por si le daba un patatús). Con los trucos necesarios de: «Abre la boca un poco para que no te retumben tanto los oídos» y «Huele, huele. Mira qué bien huele a pólvora» pasó la prueba con creces y ya es todo un valenciano de pro a pesar de haber nacido en Córdoba.
Y el estreno que nos hace más felices es el de Nicolás y Martín. Dos gemelos que nacieron ayer durante el frío día de León. ¡Qué nervios durante la espera! Y ¡qué alegría al ver las fotos! Es lo que tiene la distancia. Pero en cuanto el tiempo nos dé una tregua iremos para poder achucharlos. Y sobre todo a los padres, o mejor dicho, a la madre. Porque en estos casos hay que admirar a la madre. No sabéis el barrigón que tenía y lo bien que lo llevaba. Silvia, la madre en cuestión, mientras llebava esa barriga nos preparaba la cena o se venía de tapas con nosotros con una sonrisa en la cara. Eso siempre. Así que muchas felicidades desde aquí a los papás y al hermano mayor que está como loco. Por cierto, cómo se nota que las madres son organizadas por naturaleza, porque una de las cosas que hizo Silvia antes de irse al hospital fue hacerse seguidora de este blog… Eso es tener sentido común…o no.
