La gente desaparece o de manera trágica, tipo secuestro y cosas así o de una manera tranquila. De repente ya no está en tu vida, nadie le ve, nadie sabe donde está. De estos últimos son los que se ocupan a partir de ayer un nuevo programa de televisión. Viéndolo descubrí a dónde van todos los desaparecidos. Resulta que hay un pueblo donde residen todos ellos: Plasencia. Vi un caso en el que encontraron a la madre allí y luego, en el avance del próximo programa volvía a salir la señal de Bienvenido a Plasencia. De pronto pensé: «¿Y si todos los desaparecidos estuvieran en un mismo lugar? Ahora dudo si era Palencia o Plasencia, pero la similitud fonética también me resulta sospechosa…
Imaginaos vivir en ese pueblo donde todos son desaparecidos, sin familia, sin amigos, sin enlaces. No puedes ir por la calle y decir: «Esta tarde he quedado con tu hermana». Noooo. Ni: «Ayer vi a tu primo, que está muy mayor». Nada de conversaciones de barrio. En esta «Ciudad de desaparecidos» sólo hay individuos únicos. Nadie hereda el comercio de nadie porque no tienen descendencia. Nadie te puede recomendar para un trabajo. Nada de «ya te lo pagará mi madre cuando baje». Eso sí, ya han hecho equipos de fútbol para distraerse. Lo malo es que como hasta el árbitro es un desaparecido, no pueden meterse con su familia como es la tradición.
Y cada año en Plasencia, como quien indulta a un preso por Navidad, un programa de televisión viene a buscar a uno de ellos. Así se regula la población porque por uno que sale entran diez. Lo tienen muy bien organizado. ¿Cómo harán para elegir al alcalde en este pueblo?
